Cutún, un sombrío lugar inspirador para el metal

Publicado el: 10,diciembre,2015 por Equipo Cuarto Infierno

Al oriente de La Serena, donde comienza el Valle de Elqui, se encuentra una localidad rural donde hace casi 40 años ocurrió la historia paranormal más famosa de la IV Región.

Nuestro país está plagado de historias de fantasmas, penaduras, extraterrestres, chupacabras y todo ese tipo de cosas que para muchos son solo fantasía o parte del folclore, pero para otros son una realidad que a veces se quiere tapar, sólo por lo irracional que parecen. Independiente de lo escéptico que alguien pueda llegar a ser, es innegable que la IV Región posee el caso paranormal más impresionante que se haya dado en Chile, tanto por la espectacularidad del relato como por la gran cantidad de testigos. Una historia que, si hubiese sido llevada al cine alguna vez, llegaría al nivel de los clásicos que todos conocemos. 

Así y todo, tal vez porque hasta para las historias de terror hay centralismo, más de algún turista o incluso lector de esta zona desconoce la leyenda de la casa embrujada de Cutún. Lo primero que habría que decir es que se trata de un sector cercano a Las Rojas (ya entrado el valle de Elqui, a menos de media hora de La Serena), donde sus pocos habitantes son personas acogedoras que, sin embargo, deben cargar desde hace 39 años con una pesadilla que comenzó en el hogar de N.T (no daremos su nombre por respeto) y su familia, en febrero de 1976.

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En su casa, una noche empezaron a volar los objetos sin explicación alguna. Mesas, sillas, lámparas y lo más increíble, que incluso fue acreditado en la prensa de la época, es que pedazos de huesos humanos incandescentes atravesaban las paredes y el techo, arrojados desde el exterior. Se decía que la vivienda estaba ubicada junto a un cementerio indígena. Además, casi al frente, estaba otra aterradora hacienda abandonada, que encierra otras historias más. De hecho, turistas que van al lugar la confunden con el inmueble de N.T, que hoy ya no existe, aunque se levantó otra modesta vivienda en el mismo lugar, que prácticamente pasa desapercibida.

El afectado llamó a la prensa. Y las cosas siguieron ocurriendo, a vista y paciencia de reporteros gráficos y periodistas. Aunque los profesionales explicaron el asunto apelando a algún tipo de fuerza electromagnética o algo más vinculado a la física que a lo fantasmal. Hasta el Ejército se constituyó en el sitio. La familia finalmente se mudó a otra ciudad, aunque surgió el rumor de que antes hallaron un tesoro escondido bajo la casa. Hoy son millonarios, situación que le da más vigencia a la historia que alimentaron los vecinos.

Cutún, que no aparece en los mapas, se hizo famoso por este caso a nivel local. Siempre están yendo curiosos a pasar las noches al lugar, llevando cámaras para ver si captan algo extraño. Como pasa con todo lo que tiene relación con lo misterioso o terrorífico, bandas metaleras hacen mención de algún tipo a este pueblo de poquitas casas, que incluso algunos llaman “la puerta al infierno” del Valle de Elqui. Es más, la agrupación coquimbana Rakeniven tiene incluso un tema llamado “Cutún”, aludiendo a todo lo que se ha tejido en este pequeño punto tan llamativo de la Cuarta Región.

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Pero ésta no es la única historia que queremos ahondar en esta crónica. Y es que Cutún también ha sido epicentro de otros casos extraños, algunos de los cuales son tan anteriores a lo de 1976 que podrían ocuparse perfectamente como una explicación a lo acontecido por parte de los que creen en el más allá. Ahora, lo primero que uno se pregunta es ¿qué cosas pasaron en ese sector, que tanto lo han estigmatizado como el último lugar para pasar una noche para algunos, pese a lo maravilloso que son sus habitantes? Hay que remontarse a varios siglos.

Según datos obtenidos por el Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos Delegación Chile (IIEE), una agrupación internacional que se dedica a rastrear todos los casos sin explicación lógica, entre los lugareños se habla de la existencia de un supuesto entierro que un terrateniente escondió hace mucho tiempo en Cutún.

Para ello le hizo cavar un hoyo bien profundo a un empleado que era de origen indígena. Una vez terminada la excavación y ubicado el tesoro, el patrón decidió matar a su empleado y enterrarlo junto a su tesoro, con el objetivo de que nadie supiera de la existencia de él.

N.A, un antiguo habitante del sector, ha testimoniado en las investigaciones del IIEE que “hace ya algunos años, una persona amiga mía buscó ese tesoro. Lo increíble es que, según él, logró dar con el cadáver del indígena, sin embargo, no logró dar con el tesoro”. Sin embargo, en una edición de 1976, diario El Día tituló en su portada el hallazgo de dos monedas de oro en ese lugar, por parte de “buscadores de tesoros” que empezaron a frecuentar el pueblo. ¿Coincidencia? ¿De dónde salieron esas monedas? Más de alguien recordó el supuesto mito urbano.

El investigador del IIEE, Sergio Alcayaga, ha sido uno los tantos que ha llegado a Cutún a indagar todos estos hechos, que él sigue considerando “sin explicaciones concretas ni claras”. Una de sus principales fuentes a la hora de conocer más antecedentes sobre el sector fue el historiador Fernando Moraga, fallecido columnista de diario El Día y testigo de lo acontecido en 1976.

Según Moraga, en Cutún “se produjo un gran combate durante el período de anarquía en Chile (1924-1931). La batalla enfrentó las tropas de Freire, que eran representadas por gente de la región y las tropas de Prieto, representadas por milicianos de Santiago”. Lógi­camente, hubo muchas muertes.

Sin embargo, pese a que reconoce que lo acaecido hace 21 años ha sido el hecho parasicológico “más interesante” que le tocó vivenciar, todo tiene una explicación.  “Estos movimientos de objetos como ya comenté alguna vez estaban asociados a un estado de desenergización en N.T, estado producido en el ser humano bajo fuertes condiciones de estrés, lo que podría producir el movimiento involuntario de objetos”.

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“En mi opinión los clavos y huesos que sostuve en mis manos eran del sector, clavos oxidados, huesos de aves, herraduras oxidadas, en fin todo aparentemente era del lugar. Lo que pude apreciar es que ningunos de esos objetos se desaparecían o desasían, en especial los huesos. Y en caso de que así hubiera sucedido, podría haberse debido a un cambio repentino de temperatura a que un objeto es sometido. Por ejemplo, en la artesanía diaguita cuando los arqueólogos desentierran parte de esta, si no lo hacen con un procedimiento adecuado esta se deshace”, opinó.

A comienzos del siglo XX, La Serena y Coquimbo se vieron afectados por epidemias como la viruela y el cólera, que causaron muchas muertes. El principal foco infeccioso era el sector de las vegas. Cada semana se acumulaban tantos cadáveres que los cementerios no daban abasto, y los cuerpos debían ser sepultados o arrojados fuera de los límites de la capital regional. ¿Adivine dónde se botaron más cadáveres? Pues nada menos que en Cutún.

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“Mi abuela, que en esos tiempos vivía cerca de Cutún, solía ver como carretas completas con cadáveres y personas incluso vivas eran destinadas a ser arrojadas por el sector, que en aquellos tiempos poseía muy pocos habitantes. Esto, si lo miramos desde una perspectiva cristiana podría explicarse como almas en pena, cuyos cuerpos nunca tuvieron una cristiana sepultura”, recordó el lugareño N.A.

Se dice que en Cutún hubo alguna vez actividad volcánica en uno de sus cerros. A modo de reflexión sobre esto, y a la luz de los antecedentes recogidos anteriormente, el investigador Sergio Alcayaga reflexiona que “si bien Chile se caracteriza por ser un país con alta actividad sísmica, en especial las regiones del norte de Chile, se sabe que en general la actividad tectónica lleva asociada consigo producciones de campos elec­tromagnéticos, que produciría alteraciones en el lóbulo temporal, lo que conlleva a las alucinaciones”.

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“Sin embargo si nos enfocamos en la variedad de personas que observaron levitaciones y pudieron describir un mismo fenómeno a la vez, y considerando que actualmente no se ha vuelto a repetir el fenómeno con los nuevos pobladores del sector, nos conlleva a catalogar la teoría de los campos electromagnéticos y actividad geomagnética como poco probable”, piensa Alcayaga.

Las explicaciones y las teorías siguen. El caso sigue vigente y surgen más historias o leyendas urbanas, como que TVN trató de llevar a la pantalla chica el caso Cutún en “El día menos pensado”. Pero que, por algún motivo desconocido, algo siempre ha fallado y jamás se ha podido concretar.

Durante las semanas que se produjeron los sucesos de Cutún hace 31 años, muchos testigos también aseguraron haber visto por las calles a un hombre vestido de negro, el cual no caminaba sino que levitaba a unos 50 centímetros del suelo. Una de las personas que lo vio, identificado como G.O, confesó en una oportunidad que “por primera vez sentí lo que era el miedo”, asegurando que llegó a sudar de susto.

Otros seres extraños que se vieron alguna vez en Cutún (que en lengua nativa significa “revoltijo”) son un perro de 2 cabezas que echaba fuego por los hocicos (sí, parece mentira) y una supuesta calavera flotante. Respecto al hombre de negro ya citado, diario El Día de La Serena conversó hace un par de años con un lugareño que aseguró que él, junto a otros cinco hombres, lo salieron persiguiendo con palos, cuchillos y palas. Pero que, apenas se dio vuelta, todos vieron su horrible rostro desfigurado y se desmayaron del susto.

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Fotos e ilustración: Diario El Día.




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